Por diversos factores muchas personas, sufren la pérdida de una o varias de sus piezas dentales, viéndose obligadas a remplazarlas por prótesis convencionales fijas o removibles, estas provocan varios inconvenientes como pérdidas de piezas dentales vecinas, incomodidad al retirarse la prótesis de manera diaria, entre otras. Esta situación causa además inseguridad y timidez en las relaciones interpersonales y consecuentemente baja autoestima.

La solución a estos problemas es la colocación de implantes dentales, que son aditamentos de titanio introducidos en el hueso mandibular o maxilar, que por su composición química se fusionan con la célula del hueso (oseointegración), creando una base sólida sobre la que se pueden construir diferentes tipos de prótesis dentaria.

Con ésta técnica se puede remplazar uno, varios o todos los dientes del maxilar o mandíbula, logrando que cumplan, de forma similar, las funciones de los dientes naturales.

Los resultados de este procedimiento son inmediatos y notablemente visibles; el paciente mejora su aspecto personal, recupera la belleza de su sonrisa, y a través de ella, recobra la confianza y la autoestima, permite además eliminar ciertos traumas que le imposibilita mejor socialización con su entorno y alcanzar éxitos profesionales y sentimentales.